Hay momentos en los que la luz deja de ser fija.
Se desplaza, se fragmenta, aparece y desaparece.
Bruma nace de esa inestabilidad.

La instalación transforma el espacio en una superficie cambiante donde los reflejos no permanecen.
Nada es del todo nítido.
Lo que vemos depende de cómo nos movemos, de dónde nos situamos, de cuánto tiempo permanecemos.
No hay un recorrido marcado.
No hay una forma correcta de habitarla.
Es una invitación a entrar despacio,
a dejar que la mirada se adapte,
a descubrir cómo la luz se comporta cuando deja de ser estable.
El paisaje que aparece no es fijo.
Se construye y se deshace constantemente.
Hay algo de agua en todo esto,
pero no está.
Está en la forma en la que la luz tiembla,
en cómo la superficie cambia,
en esa sensación de estar dentro de algo que no se puede fijar del todo.
Como en otros proyectos de Play Cube, el juego no está dirigido.
No propone una acción concreta, sino una condición:
explorar, observar, moverse, detenerse.
Cada experiencia es distinta.
Depende del cuerpo, del tiempo y de la luz.
Bruma no se mira.
Se atraviesa.
Información práctica
Edad: de 1 a 8 años
Lugar: Museo de Bellas Artes (Castellón)
Actividad gratuita
Sesiones disponibles:
– 10:15 h
– 11:30 h
– 17:00 h
Reservas: 964 46 45 25 / 26
A partir del martes a las 10:00 h.
Plazas limitadas.


